Football americano en niños

Se habla mucho de la iniciación deportiva en el futbol americano y cuál es la mejor manera de empezarlo pero ¿Qué dice la ciencia?

Se ha establecido la importancia de la fuerza, potencia y velocidad para el éxito en el futbol americano. Sin embargo, la mayoría de las habilidades motoras se desarrollan hasta los 6-8 años, esto sugiere que la mayoría de los niños podría encontrarse en edades adecuadas para incursionar en el futbol americano.

Es importante señalar, que el desarrollo motor en la infancia y la niñez está relacionado con la maduración neuromuscular, el rápido crecimiento del sistema nervioso y consecuentemente, la mielinización. Este último concepto es un proceso que implica el recubrimiento de las fibras nerviosas, con la finalidad de optimizar la propagación de los impulsos nerviosos que son esenciales para una adecuada respuesta motora. Pero, este proceso tiene variaciones en cuanto a la edad cronológica. Así, habrá niños de 6-8 años que aún no desarrollen suficientemente la coordinación y el control para cumplir satisfactoriamente las habilidades motoras fundamentales. Todos los niños tienen un proceso diferente de maduración y ESTA BIEN.



El período ideal para el aprendizaje motor es de los 8 a los 12 años, debido a su estrecha relación con la influencia hormonal que ocurre en la pubertad. El cuestionamiento sobre la seguridad de la práctica del futbol americano a edades tempranas se ha convertido de interés popular y podría tornarse controversial.



La buena noticia es que existe el “tocho bandera” que debido a sus características, supone un menor riesgo ya que prohíbe el contacto físico en sus reglas. Aunque esta premisa no es del todo cierta, ya que algunos estudios donde se comparan estas dos modalidades han reportado una mayor tasa de lesiones en el “tocho bandera” lo cual, probablemente esté asociado a que en esa modalidad no se utilizan equipos de protección (casco, protector bucal, placa protectora de espalda, etcétera).

Es importante señalar que, a pesar de la incidencia baja, la repercusión de sufrir una concusión en la adolescencia al comparar con atletas de mayor edad implica una recuperación más prolongada debido a la inmadurez neurológica propia de las etapas de crecimiento y desarrollo, así como al hecho de que en estas etapas la cortical de los huesos del cráneo es más delgada y la musculatura del cuello es más débil.

Mi mejor consejo es:

De adultos somos los hábitos que nos formamos desde la niñez. Por lo tanto, permite que en la infancia el deporte continúe siendo un juego y de esta manera pueda convertirse en hábito. En el futbol americano, existen ligas pre-infantiles que tienen como finalidad el primer acercamiento para que el niño explore y se familiarice con el deporte desde una perspectiva lúdica.

Busca la liga y club que se adapte a tus necesidades y que haga que disfrutes el juego como papá y como jugador.

Respeta los procesos ✨

Fotografías: IPN DEPORTES

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